miércoles, 20 de agosto de 2008

Corolario

Salvando las distancias

Toda bibliografía es esencialmente incompleta desde todo punto de vista. Su utilidad está perimida al uso intencionado, por un lado, y como anexo, con qué se la "cruza"; y efectivamente no es protagonista en cuanto al volumen textual del aparato crítico que se despliega por sobre dicho corpus.

Los recortes son incidentales y vitales. Una investigación podría realizarse con un corpus clasificado de anotaciones que mutaban por incidentes ya más emocionales y políticos que correspondientes a los 'must' o abrevaderos de su época -que tranqilamente poseían el discurso oficial o se los estaban arrobando-.

Posibles categorizaciones necesitan reconocer su incapacidad por lo permeable y descargar su pretensión de supuesta 'completitud'.

Hay ingenuidad en el armado de un corpus; lo interesante son los malabares del sistema, no el objeto que pasa de mano a mano. A la búsqueda de material permeable, posibilidades de documentación fracturadas y metódicas.

Asistamos a una procesión. A juntar las florcitas al lado del camino. (ver cómo) Un método que se desplaza. Un catálogo de impresiones.

1 comentario:

Juan Pablo Dardón dijo...

Hey, me gusta tu blog. Buenas entradas y buena redacción, algo que se agradece. Muy interesante mano, saludos, me imagino que estudiás letras?